En las gradas del estadio de Tunja celebraron con todo los goles del Quindío. - Los nervios traicionaron a los integrantes del equipo boyacense.
- Nacional le ganó al Chicó 1-2 con goles de Valencia y Pérez.
Cuando los dirigidos por Alberto Gamero se dieron cuenta de que al Medellín le empataban parcialmente 3-3 al Quindío, a 10 minutos del final, comenzaron a jugar más mal de lo que lo había hecho frente a Nacional. Los creativos no funcionaban, los arranconazos de Fausto Arizala terminaban perdidos en la defensa verdolaga y en las gradas muchos propusieron quitarle la "nacionalidad" de boyacense a Iván Corredor donde hubiera clasificado el conjunto escarlata de Antioquia
Por fortuna el Quindío volteó el marcador en el Atanasio Girardot a los tres minutos para que los del Boyacá Chicó le bajaran al nerviosismo para intentar equilibrar su partido ante Nacional. Sin embargo, la seguridad que lo caracterizaba en el estadio La Independencia nunca apareció y de ahí que el equipo de Tunja haya avanzado en medio del drama que significó perder en casa 1-2 con al actual campeón colombiano, que de la mano de Aldo Leao Ramírez controló las principales acciones del encuentro. Aunque al principio lo intentó, mientras la hinchada celebraba en las tribunas los goles del Deportes Quindío, el gol de casi 50 metros conseguido por Carmelo Valencia evidenció a los 14 minutos que el paso a la cuarta semifinal no iba a ser fácil para el Chicó de los Evert Palacio, Edwin Móvil, Henry Zambrano y Néstor Salazar. Fue Salazar el que trajo la calma transitoria con la desubicada que le metió a David Ospina cuando Jersson González centró el balón que significó el 1-1 a los 23 para replantear las cosas en la complementaria con el ingreso de Rubiel Quintana y Leonardo López, con quienes Gamero pretendió defender el empate. Solo que Chicó tenía al frente al mejor equipo del torneo y por eso en vez de mejorar terminó sufriendo más porque ningún pelotazo inquietó al rival y fue Juan Camilo Pérez el que trajo de vuelta (47 minutos) con su gol casi cayéndose, la incertidumbre que se vivió ayer durante la última fecha del todos contra todos. Claro que mientras en la cancha le faltó fútbol para evitar la derrota, a más de 12 horas de camino la suerte le sonrío porque Medellín también perdió en su casa y con eso Chicó terminó poniendo en práctica la frase de Pacho Maturana "perder es ganar un poco" porque clasificó pese a caer 1-2. El protagonista “Tuvimos un partido complicado ante Boyacá Chicó, pero desde Medellín dijimos que veníamos a ganar sin importar los intereses de los demás y lo cumplimos con buen fútbol. Queríamos ser primeros porque ese era nuestro objetivo, pero nos tocó un grupo difícil en la semifinal. Aunque si queremos ser campeones otra vez le tenemos que ganar a todos en nuestra llave”. David Ospina, arquero Tomado: El Colombiano
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