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Gabriel Jaime Gómez, hasta el pasado lunes técnico de Atlético Nacional, manifestó su inconformismo y decepción por la forma en la cual fue excluido de las filas verdes, sin recibir un "espaldarazo" de la dirigencia nacionalista. El presidente Víctor Marulanda aseguró que hoy se definirá si se contrataba un técnico extranjero o si se le da total confianza a José Fernando Santa, asistente de 'Barrabás'
En Llanogrande, bajo un cielo de plomo, 'Barrabás' Gómez le habla al grupo. Mira a la cara de cada jugador y dice: "Sin huevos no se juega al fútbol". Su tono es alto, el rubor se asoma en sus mejillas pero no se le nota enojado a pesar de su vehemencia: "La displicencia es lo más vulgar en un profesional del fútbol", agrega, recordando que su equipo había caminado la cancha frente a La Equidad.
Lunes de premoniciones, de malestares, de inconformismos compartidos...de decisiones sin vuelta de hoja. En el piso 20 del edificio Coltejer, bajo el neón de las lámparas, Víctor Marulanda analiza la situación del club en compañía de los demás miembros del comité ejecutivo. El presidente nacionalista está a punto de firmar otra carta de despedida, presionado por una campaña baja en resultados y en expresiones deportivas.
El ritual de los despidos en el Verde se ha vuelto una costumbre durante los últimos tres años. Marulanda ya había puesto tinta en casos anteriores: Carlos Navarrete, sucesor de Santiago Escobar, y Óscar Héctor Quintabani, antecesor de Gabriel Jaime Gómez. Aunque se fue cuando recién comenzaba el período presidencial de Marulanda, esa vez el "Sachi" se adelantó a cualquier protocolo y antes de los procedimientos de indemnización, presentó su renuncia.
"Barrabás" no imaginaba que esos 50 minutos cara a cara con la plantilla en Llanogrande serían los últimos como técnico del conjunto paisa. Al medio día del lunes, en el Coltejer, se firmaba su despido, del cual se enteró pocos minutos después. El hermano del "Bollillo" no pudo camuflar sus emociones ante la decisión de los directivos nacionalistas, según se lo confesó al periodista Wbéimar Muñoz en su programa radial.
"Terminé sacrificado porque un equipo que está a dos puntos del octavo, al que le faltan 11 partidos y no está eliminado todavía tiene oportunidades... Terminé sacrificado. Mire lo que sucede en el equipo de al lado -Medellín-, va de último y los directivos le dicen a su técnico que lo respaldan por un año"
"Nacional no venía jugando bien, había que tomar determinaciones, había que apretar un poquito pero estábamos ahí, a dos puntos del octavo, ganábamos dos partidos y subiríamos al quinto o al sexto puesto...los jugadores se venían identificando conmigo...no se había cogido la medida porque recordemos que habían salido seis jugadores y vinieron otros a los que estaba tratando de darles un esquema ya que no venían jugando, como Marlon Piedrahita, Carlos Díaz, además llegaron Blandón, Giovanni, Rentería, Charria, Palomino y el estilo no se coge ahí mismo, esto es de repetición, de trabajo, de proceso y no se pudo"
Y continúa: "Me tocaron el orgullo, el amor propio, esto es muy doloroso, realmente me siento humillado, salí casi como un delincuente, salí muy mal...la gente te mira...realmente ha sido una situación muy complicada para mí. Yo a este equipo me le entregué con todo, me sacrifiqué, intenté hacer cosas bien importantes" Pero no sólo los resultados fueron el detonante. Aunque Gómez asegura haber trabajado por devolverle el estilo y la identidad a un equipo que tiempo atrás fue calificado como "academia del fútbol arte", la reacción de los jugadores dentro del campo fue débil, confabulando en contra de este ideal.
"Es muy difícil, en tan poco tiempo, recomponer lo que Nacional arrastraba de varias temporadas atrás, un equipo al que su hinchada le pedía a gritos que jugara bien, que recuperara su identidad... Yo me metí de lleno, intenté buscar un estilo que gustara, acorde con lo que es la esencia del fútbol antioqueño pero, al final, el sacrificado fui yo" Y con respecto a los jugadores, expresó Gómez: "Los jugadores también tienen que ver mucho en esto. Estas palabras yo se las dije a ellos. Está bien que uno juegue mal o que juegue bien, pero sobre todo hay que poner amor propio y huevos en la cancha. Eso se los dije cuando terminó el partido contra Equidad. Mire que de pronto se salva Sergio (Galván), Ringo (José Amaya)...los que pusieron ganas, pero había otros que no querían" Tomado de diario deportivo
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