|
Escrito por Jorge
|
|
lunes, 12 de mayo de 2008 |
La derrota padecida 1-0 frente a Chicó dejó a Nacional ad portas del hundimiento. La embarcación verdolaga quedó dependiendo de sus fuerzas pero también de los guardacostas. Además de ganarle al Atlético Huila en la última fecha tendrá que invocar la ayuda divina para que se le den otros resultados
Las tribunas fueron quedando como llanuras semidesérticas y el coro de los hinchas se fue diluyendo como el susurro de un grupo de fantasmas en pena. Semblante espectral el del Atanasio conforme la noche del sábado se desplegaba sobre su rizada estructura. El anonimato al cual sería condenado Atlético Nacional empezó a asomarse burlonamente por la rendija del 1-0 que le propinó el Chicó.
El bicampeón está a punto de coleccionar su segunda eliminación en menos de dos semanas. Primero fue la salida de la Copa Libertadores y ahora la inminente exclusión de los cuadrangulares. Sólo con la Trinidad vistiendo la camiseta verde Nacional podrá salvar su cupo entre los ocho. Además de ganarle el próximo domingo al Huila, en Neiva, tendrá que esperar a que el destino teja con la aguja de la buena suerte cuatro o cinco resultados a su favor.
En la mesa de las respuestas o en el banquillo de las acusaciones, el técnico Óscar Héctor Quintabani se paraba en la raya: "Sólo hablo de este partido", indicando que no entraría en los detalles de su hipotética despedida al concluir la participación del Verde en el torneo. Ya durante la semana se habían filtrado por los orificios de la internet algunas luces sobre el posible enganche del timonel colomboargentino con algún equipo de Perú o del Ecuador.
"Acepto sus preguntas, sus comentarios, pero yo sólo hablo del partido de hoy. Tenemos otro partido más el próximo domingo que nos da la posibilidad". Y frente a cualquier réplica: "Repito, yo sólo hablo del partido de hoy, no de otros temas, y es lo mismo, pienso que la solución la tenemos nosotros. Hay que jugar con más inteligencia y con más razón". Quintabani, que hablaba del repunte futbolístico en días anteriores, esta vez estaba desarmado: "Creo que es muy poco lo que hoy se puede hablar a favor del equipo. Pienso que el desesperó lo superó. El gol que nos hacen no puede ser, con tan poca gente, puede tener virtud del 'Chaca' y todo lo que quiera pero era algo que ya estaba previsto como posibilidad. Nosotros nos estábamos jugando algo demasiado importante. Teníamos previstos estos tres puntos y por el resultado que se había dado en la tarde pensábamos en algo totalmente diferente al cerrase la fecha".
Mas los pronósticos positivos antes de saltar al campo se transformaron en visiones apocalípticas del futuro cercano. Mientras en el camerino de Nacional las ojeras de Quintabani reflejaban la intranquilidad de las últimas noches, en el de Chicó los arcos de una gran sonrisa en la cara de Eduardo Pimentel, presidente ajedrezado, pintaban la revancha de antiguas derrotas y el entusiasmo del "festín" que se avecina...
"Algún día tendría que ser. Lógicamente todas las intenciones que uno tiene son la rivalidad pero dentro de un terreno de juego y eso no trasciende de ahí, no va a afuera. Este era el partido más importante para el equipo y para Nacional. Ganamos y prácticamente lo hemos dejado eliminado", dijo el ex jugador que tantas veces enfrentó a los verdes.
Tomado de diario deportivo |