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Asi son las paternidades. Nacional frenó en seco a Medellin |
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Escrito por Administrador
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domingo, 24 de febrero de 2008 |
El clásico 251 fue menos que las expectativas generadas durante la semana y el nivel de Nacional y Medellín solo alcanzó para un lánguido 1-0 que sirvió para dejar tranquilos a los verdolagas porque habían llegado al estadio con la obligación de ganar para reivindicarse.
Es cierto que los nacionalistas levantaron su rendimiento y que los escarlatas vinieron de menos a más, pero esas ganas de agradar no pasaron de simples buenas intenciones porque ambos se respetaron mucho y apenas en los últimos minutos de acordaron de que habían tres puntos en disputa.
Al comienzo de la contienda realizada anoche en el estadio Atanasio Girardot el que trató de imponer las condiciones fue Nacional, que con David Córdoba haciendo las veces de pasador y Carmelo Valencia rotando por todos los sectores de la cancha generó la única opción clara del primer período.
Fue en una salida de Camilo Zúñiga que nació el centro que capitalizó Carmelo, quien terminó impotente a la media hora porque el portero Aldo Bobadilla ahogó el grito de gol. Eso fue lo único que hizo parar de los asientos a los 30.055 aficionados en el inicio, ya que el Poderoso se reguló, renunció a la salida, perdió el balón, esperó atrás y no metió miedo porque Ayron del Valle y Jackson Martínez estuvieron desconectados al igual que Ómar Pérez.
Para el complemento el de la iniciativa fue el elenco rojo, especialmente cuando salió expulsado, por doble amarilla el zaguero Wálter Moreno (55'). A partir de ahí se vio más claro al DIM, mientras el verde ajustó marcas y le apostó al contragolpe con Carlos Villagra.
Los técnicos refrescaron sus nóminas y las hinchadas no dejaron de alentar, pero el remate de Jámmel Ramos no quiso entrar a los 62 y David Ospina sacó de la raya el cabezazo de Bélmer Aguilar (78'), situación que animó a su equipo y lo incitó hacia la victoria.
Porque pese a tener un hombre de menos Nacional no renunció al ataque y con un remate de media distancia de Zúñiga, con la complicidad de Juan Carlos Quintero, consiguió el gol de la victoria, el de la tranquilidad para resucitar, pensar en la Copa Libertadores y quitarle el invicto al Medallo que especuló mucho y careció de un definidor que lo salvara de otra derrota y del complejo en los clásicos. Tomado: El Colombiano
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