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Atlético Nacional derrotó ayer 0-3 a Equidad en la altura del Estadio El Campín de Bogotá, resultado que le permite acercarse bastante a la décima estrella y al bicampeonato. El miércoles será el juego de vuelta en el Atanasio, donde se espera que la fiesta se apodere de Antioquia.
No fueron goles, fueron tres golazos, uno de carambola, con los que Atlético Nacional dio un gran paso en su camino por la décima estrella al vencer categóricamente 0-3 a Equidad en el partido de ida de la gran final del torneo Finalización.
Carmelo Valencia, Sergio Galván y León Darío Muñoz fueron los principales protagonistas de esta novela futbolera en la que el título está casi en el bolsillo, ahora que el juego de vuelta será en el Estadio Atanasio Girardot, un escenario que sin irrespetar a Equidad, estará más pendiente de festejar el título que de jugar el partido, porque esto está prácticamente definido.
El Verde fue mucho más ante un rival que nunca demostró el fútbol por el que se le conoció a lo largo del torneo, y las críticas que azotaron al equipo de Antioquia sobre arbitrajes, malos partidos y actuaciones individuales fueron borradas con la actuación de ayer, un día en el que la magia salió del sombrero y descrestó a los más de 40 mil aficionados.
Equidad salió como un niño chiquito que está estrenando balón nuevo, ansioso y con ganas de hacer los goles de entrada, pero se encontró con un Nacional bien parado y que supo aguantar a su rival que en el inicio jugaba mejor, aunque no era peligroso. El Verde tardó diez minutos en apoderarse del balón y en registrar su primera llegada, un intento de vaselina que rechazó bien el portero Carlos Bejarano. Galván avisaba. Entonces, la pelota se hizo amiga de los Verdes paisas, siempre quiso ser acariciada por sus botines y se negaba a que los bogotanos la agarraran, y por ello, llegó el gol de Carmelo, quien al estilo Michael Jordan se despegó del suelo y se mandó un potente cabezazo para decretar el 0-1 parcial, el delantero chocoano se sacudió esa sal que no le permitía celebrar desde el 11 de noviembre, cuando le marcó a Chicó en el cierre de la fase todos contra todos.
El resultado era merecido, por la inteligencia de la visita y la inocencia de los locales, que por momentos perdían la cabeza y confundían el balón con los pies de sus rivales.
Curiosamente, en el palco donde me encontraba, Felipe Chará y Óscar Echeverry no espabilaban y de pie cantaron el gol con tranquilidad. Ambos jugadores coincidieron en que Nacional fue un equipo inteligente y se aprovechó de la ansiedad del equipo asegurador. “Es un partido típico de final, en el que Nacional ha sacado su jerarquía y Equidad no ha podido con la ansiedad. El primer gol la verdad que lo esperábamos, porque se trabajó durante la semana”, comentó un Chará muy asediado por la multitud de seguidores que le pedían un autógrafo. En la completaría, Equidad salió con la misma intención, pero los antioqueños se dedicaron a esperar y a contragolpear, aprovechándose de las circunstancias, y así fue como llegó el mejor gol, el reloj marcaba el minuto 57, Fernando Martel y Carmelo se juntaron con Aldo que de taquito dejó ciegos y quietos a los defensas y la gran definición de Galván, quien la metió con un brillante toque por encima de la humanidad de Bejarano. Golazo por donde se le mire.
Y para acabar de ajustar, la suerte también estuvo con Nacional, porque Muñoz, sin querer queriendo hizo el tercero con un rechazo que colgó a Bejarano.
El miércoles llegará el partido de vuelta, toda la afición estará lista para la décima, el mejor regalo que muchos esperan en esta época navideña. Chará y Echeverri salieron con una sonrisa de dientes blancos y alegría inmensa. Uno por uno |  | EQUIDAD
BEJARANO: El gran sacrificado, recibió tres y nada pudo hacer para evitarlos.
ALEGRÍAS: Le costó el regreso sin el ritmo suficiente, pues llegó a reemplazar al sancionado Giraldo.
TORRES: Dio lo que tenía pero en un solo error, por demorar la entrega o el rechazo, permitió el tercero.
SOTO: Fue el mejor librado en defensa, aunque terminó vencido.
NÚÑEZ: Se mostró pero cuando tuvo el balón desaprovechó varias salidas.
OLIVARES: Se limitó a pegar y a cortar el juego, por eso no pesó.
GUTIÉRREZ: Intentó contagiar tranquilidad, pero no le alcanzó.
BELALCÁZAR: Se perdió intentando jugar más arriba de lo que normalmente lo hace.
CÓRDOBA: Empezó con ímpetu, pero se perdió con los minutos.
MOTTA: El más claro con el balón, no tuvo eco.
CARPINTERO: Lejos, pero lejos de su mejor nivel.
COCHAS: Entró y poco pudo hacer para cambiar la historia.
POLO: Dos intentos frente a Ospina, nada más.
RADA: Sólo ganas.
NACIONAL
OSPINA: Desde el comienzo transmitió la seguridad de siempre, cuando evitó el gol local en un remate de Córdoba.
ZÚÑIGA: No fue tan incisivo en ataque, pero cuando lo hizo fue aporte importante para que el equipo hiciera el fútbol de siempre.
HURTADO: Aportó la tranquilidad y la experiencia que se necesita en los partidos de final.
MENDOZA: Pese al poco volumen del ataque rival, nunca se relajó ni dio ventajas. Fue siempre con las mismas ganas a cada balón.
VÉLEZ: Apoyo y claridad con el balón, especialmente cuando pasó a campo contrario.
TORO: Hizo su trabajo con total convicción, seguro en el quite y preciso a la hora de la entrega.
AMAYA: Incansable para desarticular cualquier intento local, una fuerza callada porque poco se nota sin el balón.
MARTEL: La pieza de la doble función, que encajó a la perfección, porque fue táctico en su campo y decisivo cuando avanzó.
RAMÍREZ: Tuvo los mejores pasajes de los últimos partidos, aunque aún puede dar más.
GALVÁN: En lo suyo, el gol. Definió a lo grande para apuntarse su gol 199 en el fútbol colombiano.
VALENCIA: Letal en el ataque, por fuerza, velocidad y decisión. Abrió el camino del triunfo con un impecable cabezazo.
MARTÍNEZ: Entró metido en el partido, aunque por momentos pareció exagerar la fuerza.
MUÑOZ: Llegó decidido a celebrar y su perseverancia lo premió con un gol, que sin bien muchos consideran de suerte, se le dio por su tenacidad.
MURILLO: Quiso demostrar que está listo para dar una mano a la hora que el técnico lo necesite |
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Tomado de El mundo
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