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10 segundos entre el infierno y el purgatorio

Sherman Cárdenas salvó a Nacional sobre el final y de paso sostuvo en su puesto aunque sea por unos días más al técnico Juan Carlos Osorio, cuando el estadio en su reclamo popular era una verdadera caldera. Como ya es habitual, el equipo fue conformista y estuvo a segundos de vivir otra vergüenza deportiva frente a un rival con 8 hombres. Menos mal que se ganó (2-1) y del infierno pasamos al purgatorio.

A veces el fin justifica los medios y otras veces, un resultado positivo no puede tapar el sol con una mano. Para nadie es un secreto que vencer a Millonarios siempre es bienvenido, así sea pasando el Niágara en bicicleta, sin embargo puede ocurrir como sucedió este martes en el Atanasio Girardot que los tres puntos dejen más dudas que certezas.

 


Aquí el aficionado no se mete mentiras y entiende perfectamente nuestra realidad. La falta de ambición futbolística viene condenando al verde dentro y fuera del terreno de juego, porque su miedo a perder le impide desarrollar todo el potencial que tiene para intentar ganar.

 


Nacional se ha transformado en un equipo conformista. El técnico tiene actitudes contradictorias (es prepotente), los jugadores confunden paciencia con pasividada los dirigentes les pesa el tomar decisiones e incluso, a veces uno como hincha no sabe bien si disfrutar un triunfo o lamentarse por el mal juego (creo que toca hacer ambas cosas).

 


Ese conformismo es tapado por la irregularidad de nuestro balompié donde desde hace varios años con muy poco se puede aspirar al máximo logro.

 


Bajo esa idea, el onceno dirigido por Juan Carlos Osorio nos dio otro ejemplo de su conformismo. Tuvo espacio, superioridad numérica, manejó la pelota durante gran parte del encuentro, generó opciones, iba ganando y cuando las cosas pintaban para un triunfo amplio se durmió y casi regala otros dos puntos en condición de local.

 


Y es que el verde no sabe ni sostener marcadores, ni mantener en cierta medida un estilo futbolístico.

 


A veces apuesta por la carta de Osorio, es decir intenta presionar y salir en velocidad. En otras ocasiones, quiere recuperar la memoria del pasado, teniendo el balón, tocando en corto (lo suele hacer muy lento) y casi siempre termina sin cumplir ninguna de las dos, dependiendo de cualquier arresto individual o alguna pelota quieta.

 


Además, de forma contradictoria a Nacional le gusta complicarse la vida, pues en algunas oportunidades el entrenador equivoca las modificaciones (también la elección de los titulares) y en otras, los jugadores pecan por soberbiatemor, falta de jerarquía (liderazgo) y hasta incapacidad.

 


El partido contra Millonarios fue tan raro que nuestra escuadra jugó mejor 11 contra 11 y no en los momentos donde el rival perdió piezas, debido a dos expulsiones justas (mano de Leonard Vásquez que impidió un ataque de Duque y doble amarilla a Román Torres) y la lesión del joven Yuber Asprilla, cuando ya habían realizado todas las modificaciones reglamentarias.

 


Sin ser una maravilla, Nacional arrancó bien mostrando la actitud que había brillado por su ausencia en Ibagué frente al Tolima (era lo mínimo).

 


La clave de los primeros minutos estuvo en la presión. Jefferson Duque se puso el overol, Sherman Cárdenas y Pajoy comprendieron que al rival había que impedirle la salida limpia del balón desde el fondo.

 


Al aislar a Máyer Candelo, Millonarios perdía potencia ofensiva y poco a poco el verde comenzó a explotar la habilidad de Sherman en la derecha y algunas diagonales de Duque y Pajoy.

 


De esa forma se generaron ciertas oportunidades claras de gol. Tres para ser exactos, todas en los pies de Duque que no lograron concretarse, ya sea por la actuación del arquero Róbinson Zapata o la falta de efectividad.

 


Tras ese inicio dominante, el verde cayó en otra de sus deficiencias, la falta de continuidad. Macnelly poco apareció en esos 45 minutos iniciales y la sorpresa estaba en las descolgadas de Steffan Medina, quien cumplió una buena actuación como lateral derecho y el aporte del pequeño Sherman.

 


Igual en defensa nuestro equipo no pasaba grandes angustias. Óscar Murillo, gracias a la anticipación controló a Freddy Montero y Bonilla, apenas se ensució el uniforme con un disparo desde fuera del área y una salida aparatosa después de un tiro de esquina.

 


En el complemento, Nacional mató al tigre y se asustó con el cuero. Hizo rápidamente lo más complicado en el papel, es decir marcar un tanto (gol de John Pajoy tras habilitación de Macnelly Torres) y romper el empate, pero posteriormente fue incapaz de imponer verdaderas condiciones con el marcador a favor y el rival con 10 jugadores.

 


Es ahí donde surgen las dudas más graves. Insisto, el verde no tiene líderes dentro del terreno de juego menos en el banco técnico.

 


Si el resultado es favorable y además el rival posee limitaciones para atacar (un hombre menos y un delantero titular lesionado), en la medida de lo posible hay que sentenciar el partido con otra anotación o defenderse mediante el control del balón.

 


Nacional no hizo ninguna de esas dos cosas. Por el contrario, retrocedió varios metros en excesonunca supo contragolpearperdió intensidad en marcaMacnelly estuvo ausente (luego salió lesionado y muy seguramente se perderá el duelo contra Equidad del próximo sábado en Bogotá) hasta permitir la reacción de los visitantes.

 


El gol de Otálvaro (83 minutos) regresó a Nacional al infierno y de paso estaba sentenciando la salida anticipada del técnico Juan Carlos Osorio.

 


Es verdad que en rueda de prensa el entrenador afirmó que no piensa renunciar (tiene contrato hasta diciembre de 2013) y los dirigentes han dado respaldo al proceso, pero en fútbol la presión pesa y la actual situación del equipo es una bomba de tiempo.

 


La gente dentro del Atanasio Girardot estaba en llamas, ya no quedaban modificaciones, pues Farid Díaz (lesionado), Bernal (tenía tarjeta amarilla y un fuerte golpe) y Macnelly (lesión) habían sido reemplazados por Juan David Valencia, Sebastián Pérez y Félix Micolta, respectivamente.

 


Para ampliar la escena “dantesca”, en Millonarios Román Torres se fue expulsado por doble tarjeta amarilla y Asprilla jugaba lesionado sin que Nacional producto de su desesperación pudiera sacar ventaja.

 


Sin embargo, decía mi abuelo que antes de llegar al cielo tocaba conocer el infierno y redimir los pecados en el purgatorio.

 


Sherman Cárdenas (la figura del encuentro) en 10 segundos modificó los gritos de dolor por el increíble orgasmo del gol. Tomó el balón y en la individual metió un disparo que venció la resistencia del guardameta Zapata en el minuto 90 + 3.

 


El triunfo fue un verdadero alivio. Superar a Millonarios tiene ese gusto especial, Osorio al borde del nocaut salvó su puesto (su continuidad depende del título) y Nacional con su irregularidad tiene otra oportunidad para intentar reconciliarse con su fútbol.

 


Habrá que mejorar mucho en corto tiempo, los jugadores se encuentran en la obligación de dejar a un lado ciertas actitudes burguesas (no todos, pero si la gran mayoría), el técnico ser autocrítico para sacar el barco a flote, Por lo pronto, frente a Equidad en Bogotá (sábado 20 de abril 5:30 p.m., transmitirá WinSport) las lesiones serán otro problema a resolver (Díaz, Bernal y Macnelly golpeados, Ángel, Valoy en recuperación).

 


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¡Fuerza Verdolaga!          

 

         

Por: Hernán Orjuela Cabrera.

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